
añorar la muerte en el crecimiento y descubrimiento (alétheia) del negro corazón. extraña esa sensación de escuchar las voces del pasado que producían un sentimiento de bienestar dentro del pensamiento y de lo que los ojos podían captar. el dolor la única realidad que los fríos dedos sienten al roce del aire humedo de la bella noche. sucias calles con olor a perfumne de rosas del pasado, maldita nostalgia que amo, maldito cariño al pasado. huesos, muerte, llanto, belleza inseparable de la admiración del alma; imaginación de la moral y de la liberación de los más oscuros deseos del cuerpo pagano que adora al mal dentro de los corazones mundanos, odio al pensamiento unitario de una visión equívoca de los ya cadaveres ambulantes de la tierra. dentro de un cuarto con una leve luz que alumbra las hojas del cuaderno donde la mano temblorosa trata de sacar de su interior lo garrafal de su sangre. un abrazo a los restos del día de tormentas y ataques de los impuros y horribles bastardos, despreciados por los dioses del hades y de las más ondas profundidades de los abismos llenos de fuego donde de seguro todas las lamas o espiritus se consumirán si opotunidad de lamento. oh, gaia, madre la que quieras ser, un abrazo tuyo en tu representación es lo que debilita este torpe corazón y aviva las sensaciones de esta hambrienta piel.
