
van ya dos días que mis ojos son capturados por tal imagen. camino a mis prácticas en la estación del trole, una señora mayor, no vieja pero tampoco contemporanea a mi; su manera de ser, su presencia llama la atención, curiosos ver a una vieja vestida como ella lo estaba, la primera vez fue con un vestido negro, una camisa blanca pero con un chaleco negro encima, su cabello negro, labios pintados de un rojo muy oscuro, un maquillaje oscuro, sombras oscuras, y su piel bastante blanca, digamos que una vampireza en el día, a plena mañana. El segundo día que la ví, vestía una falda muy corta con unas medias negras debajo, de esas un poco transparentes pero oscuras, igual su chaleco negro y una blusa color casi marrón, sus gafas oscuras, su piel super blanca y su actitud de "puedo conquistar el mundo pero no lo hago porque este mundo no me interesa, vengo de otros lados y a otro lugar es mi mirada". Menciono a esta señora porque de verdad captó mi atención, es como si un sueño de mi imaginación se halla realizado, ver a un ser de la noche o de las penunmbras o de la oscuridad o alguien que habita en el interior de sí mismo en sombras, la ví en persona, además su aire al caminar, al moverse, al girar su cabeza cuando sus cabelleras ondulan con cada actitud; han sido cortos los segundos en que pude observar, pero fueron suficientes para decir tales cosas, para ver sensualidad y autoridad en su camino; no camina pero si flota en el aire; imaginación, un fantasma o simplemente una mujer demostrando todo lo que puede hacer con sus grandes poderes; sólo la he visto partir de un lugar y llegar a otro, pero el antes y después de eso se desvanece para mi, en el tiempo, en el espacio o simplemente en mi imaginación.
1 comentarios:
Siempre encontramos en nuestro caminos a personas que nos transmiten algo, gente con verdadera personalidad, con un aura digno de apreciar. Hay que ver cuantas cosas somos capaces de transmitir con tan solo nuestra forma de caminar, de vestir, de mirar.
En estos días, he presenciado yo dos situaciones, que aunque no tienen mucho que ver con lo que tu has experimentado al ver a esta señora, si tiene que ver con el toparnos con cosas que nos hacen pensar, y me gustaría compartirlas contigo. La primera de ellas fue algo tonto, pero mágico. Era medio día y estaba en cola camino a casa, parada en un semáforo. Y unos pájaros, creo que eran palomas, revoloteaban de una forma especial que hacía que al darles el sol parecieran polvos mágicos arrojados a la tierra. Se les veia brillar, moverse y transmitían dinamismo, cambio, contraste, alegría, tristeza, combinaban su color grisáseo con el brillo plateado que les daba el sol. Y de repente me vi en una situación tediosa maravillada por la naturaleza. La segunda fue mucho más triste. También volvía a casa por la autovía y de repente vi a un coche de policía parado en medio del carril. Al principio no comprendía que ocurría, pero luego me di cuenta de que circulaban muy muy despacio detrás de un anciano en pijama que caminaba por la autovía. Y entonces lo entendí: se trataba probablemente de un anciano con alzheimer. Recordé entonces un relato que escribí hace tiempo de lo que esa enfermedad supone y me quedé triste. La protagonista de mi relato era una doctora a la que un colega le diagnosticaba principio de alzheimar. Que triste debe ser perder nuestra personalidad, lo que somos, y aún más trise debe ser que los demás nos vean perderla.
Estas dos cosas me ocurrieron en el mismo día. Niguna de las dos me dejaron indiferente, me hicieron reflexionar, y como a ti esa señora te había hecho reflexionar también, quise compartirlo contigo.
1 beso
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